lunes, 15 de marzo de 2021

¿Justicia o libertad?

     Con todo el jaleo político generado en los últimos días y la próxima contienda electoral, me preocupa los tintes que está ya tomando el asunto. Lo primero que he escuchado hoy es al todavía vicepresidente del gobierno (de todos los españoles, nos guste más o menos) tildar de "criminales" a una de las opciones políticas que están en liza y contra la que hay que luchar. Preparémonos para escuchar las reacciones que no van sino a incrementar el odio, la ira, el miedo, la confrontación que viene sujeta a todo recurso a la violencia, que ya desde el minuto uno todo un gobernante irresponsable se ha encargado de lanzar a una contienda que debiera ser plenamente democrática.

    Pero lo no menos preocupante es el que las ideologías se hayan convertido en doctrinas dogmáticas en posesión de las verdades más absolutas sobre valores como la justicia y la libertad. Pareciera que la justicia, de la que parece apropiarse la izquierda, y la libertad, que parece pertenecer a la derecha, se vuelven por principio (muy poco democrático, por cierto) incompatibles, sujeto a una supuesta "autoridad moral" defendida por cada parte, que no es sino reflejo de una profunda estupidez política que raya, además, con lo autoritario. 

    Hay un problema de fondo que no es ideológico, salvo que en la propia ideología se apueste por el enfrentamiento, la violencia verbal, la falta de escucha y el deseo de eliminar al contrario, que a veces ya lo dudo, sino que es esa estupidez que nos impide ver que el desarrollo de lo uno viene reforzado por el contraste con el otro. Sin el otro el uno se estanca, sin el uno el otro carece de sentido.

    Aquí hay unas concepciones distintas, que se totalizan desde lo ideológico pero que están llenos de matices y similitudes desde lo práctico, de valores como la justicia (lo que es ser justo) y la libertad (lo que es ser libres). Entender lo que es la justicia y la libertad son procesos no acabados y siempre cuestionables (que se han de cuestionar como deber ético, además). Por tanto se hacen necesarias las distintas concepciones políticas de las mismas para que en un proceso de diálogo se puedan ir depurando en la búsqueda del bien común. A mis amigos de derechas les diría que si no existiera la izquierda la tendrían que inventar y a mis amigos de izquierdas que gracias a la derecha se hacen necesarios. 

    La "verdad" que nos hace más libres y más justos no es otra que la actitud y aptitud para descubrirla (o construirla) desde las distintas miradas ideológicas. Lo contrario, además de antidemocrático, es estúpido (en su sentido literal).

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