Parlamentemos. Acto de hablar, escuchar, debatir, compartir, encontrarse desde las ideas, desde las emociones, desde los valores. Súbanse a la tribuna y compartan, parlamenten. Tantos futuros en juego, dignidades por salvaguardar. Representantes de vulnerabilidades que esperan salidas, reconstrucciones sociales que aspiren a dejar de excluir a los que no tienen voz. Curiosa paradoja. Voces sin voz que se dejan confiadas en las voces de los que nos dicen representar, pero que se apagan por los ruidos de fondo y de forma. Parlamenten.
Cacofonías parlamentarias, ruidos de estrados, voces quebradas de significado que se alejan de para lo que fueron creadas. Silenciadas por las estridencias de los egos que se apoderan del poder de lo que tendría que ser un servir a. Un poder desde y para el servicio. Un servicio para poder ser el poder de los que pueden transformar las cosas.
Parlamentemos si todavía fuera posible. Sólo posible quizás si parlamentamos fuera del espacio creado para ello y que lo han subvertido. Generemos nuevos espacios mientras no lo liberen. Hagamos que la ciudadanía parlamente para encontrar una solución a la subversión del acto de parlamentar como acto democrático. Porque lo que se está subvirtiendo es el orden establecido para atender a la realidad y buscar entre todos los representantes las ideas que aporten justicia y bienestar, que es para lo que están o deben estar.
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